Somos sensoriales

El ser humano es un ser sensorial.

Desde que estamos en el útero de la madre comenzamos a recibir estímulos sensoriales que vamos registrando, procesando e interpretando para ir desarrollándonos y poco a poco poder dar respuestas adaptativas a las demandas del entorno. De este modo, los sentidos nos informan acerca de la condición física de nuestro cuerpo y del entorno que nos rodea. Mientras que el sistema nervioso debe organizar todas estas sensaciones para que una persona pueda moverse y comportarse normalmente. El cerebro localiza, clasifica y ordena las sensaciones.

Cuando las sensaciones fluyen de manera organizada o integrada, el cerebro usa estas sensaciones para formar percepciones, comportamientos y aprendizaje. Más allá de los cinco sentidos que todos conocemos, nuestro Sistema Nervioso posee en realidad los siguientes Sistemas Sensoriales:

  • Olfativo
  • Gustativo
  • Auditivo
  • Visual
  • Táctil: El sistema táctil procesa las experiencias de las sensaciones táctiles que se perciben a través de la piel como un contacto suave, un contacto firme o presión, un contacto estático, un contacto móvil, temperatura, dolor y bienestar. Existen dos funciones principales del sistema táctil, una es la protección y la otra es la discriminación. La función del contacto de protección está neurológicamente ligada al sistema límbico del cerebro. Este sistema se describe como el centro del control emocional con conexiones directas a las respuestas primitivas de lucha o huida.
  • Propioceptivo: La propiocepción se refiere a sentir la posición del cuerpo y es necesaria para regular el movimiento y la postura. Este sistema nos permite sentir la posición de nuestras extremidades para ejercer el control motor y determinar la cantidad de fuerza que se necesita para realizar acciones específicas o graduar la fuerza. Es un sistema de realimentación inconsciente entre los músculos y las articulaciones del cuerpo y el cerebro. Los estímulos en los receptores son la flexión, enderezamiento, estiramiento y compresión de las articulaciones del cuerpo entre los huesos. La propiocepción está neurológicamente conectada tanto al sistema táctil como al vestibular.
  • Vestibular: El procesamiento vestibular se refiere a las sensaciones de movimiento y equilibrio. Estas son las funciones combinadas de los canales semicirculares del oído interno, los ganglios basales, el cerebelo y la corteza cerebral motora. Este sistema regula las sensaciones de movimiento tales como equilibrio, aceleración, deceleración, partidas y detenciones, dirección, ritmo, y además, crea y almacena patrones de movimiento. Las células pilosas que se ubican dentro de los canales semicirculares se activan según la posición y movimiento de la cabeza en relación con la gravedad.

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